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Del desconocimiento a la pasión irrefrenable por la charcutería

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Rosa Inés tiene 51 años y, este verano, decidió embarcarse en la aventura de comenzar un curso en Educarne, que ha cambiado su rumbo profesional… ¡para bien! Vino desde Perú y, tras un año y ocho meses, se puso manos a la obra y se matriculó en la I Edición de nuestro Curso de Auxiliar de Charcutería, que se ha celebrado este mismo verano.

Motivación por conocer más

A pesar de que su formación previa tenía que ver con la salud, también había realizado un curso de manipulación de alimentos. Cuando llegó, no sabía qué era la palabra “charcutería”, era un término desconocido para ella, pero cuanto más conocía más quería saber sobre este mundo. A la espera de las prácticas, la alumna pretende seguir su camino en este apasionante oficio.

Gracias al curso de auxiliar de charcutería impartido por Educarne, logró conocer más a fondo el oficio, el tratamiento de los diferentes productos, su preparación, etc. Además, afirma estar muy contenta con los docentes, ya que, para Rosa, todos fueron muy buenos, sobre todo la formadora María José Gago, quien le aclaró más la idea de cómo montar un negocio, de fundar su propia empresa.

Rosa Inés es curiosa por naturaleza, y nos cuenta que, antes de que el curso empezase, cuando hizo la inscripción, decidió salir al barrio para visitar las distintas charcuterías de la zona. Esto le sirvió como primera toma de contacto, con la labor que se ha convertido en la profesión a la que quiere dedicarse en un futuro. Afirma que el curso le ha dejado un gran sabor de boca y gracias a María José, quien asegura que se ha convertido en su referente, han aumentado sus ganas de querer conocer más de este campo. Además, Rosa Inés asegura que la paciencia, el mimo y la dedicación de la docente, a la hora de impartir el curso, hicieron que se sintiera llena, que la motivación fuera constante.

Con la esperanza puesta en el futuro

Su idea de futuro es fundar su propio negocio en su barrio, si pudiera lo haría inmediatamente, aunque, de momento, quiere seguir aprendiendo. Una charcutería da vida a un barrio, te convierte en parte de ese lugar, parte de la familia, ya que los vecinos comparten sus necesidades contigo y al final terminas conociendo mejor a las personas de las que estás rodeada. “El curso me ha cambiado la vida, me ha abierto nuevas puertas para seguir aprendiendo y conociendo”, afirma la alumna.

El consejo de Rosa Inés para todos los que estén pensando en matricularse en este curso sería: “que se entreguen, ya que aunque en un primer momento se queden sin palabras por la complejidad que pueda ocasionarles afrontar algo desconocido, al final te das cuenta de que la charcutería es un sector con una tasa de empleo muy alta y una elevada demanda de profesionales. El empeño es el punto clave”, ya que no entiende dedicarse a un trabajo sin tener vocación por él y por querer aprender cada día más para así poder ser mejor.

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