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¿Sabes cuál es el origen de Acción de Gracias y de su tradicional pavo relleno?

El Día de Acción de Gracias es una fiesta típica de países como Estados Unidos o Canadá, aunque cada vez más extendida a muchos otros países y culturas. Pero, ¿sabes cuál es el origen de esta festividad?

El 11 de diciembre de 1621, un grupo de colonos llegaron a Plymouth (actual estado de Massachusetts). Al principio, la colonia no tenía suficiente comida para alimentar a todos los colonos, por lo que los nativos de la tribu Wampanoag decidieron ayudarles dándoles semillas, enseñándoles a cultivar su propia comida, a pescar y a cazar. Al otoño siguiente, los colonos lograron tener una muy buena cosecha gracias a las semillas y a los consejos de los indios nativos, por lo que decidieron, en muestra de agradecimiento, celebrar una gran cena con ellos para compartir sus alimentos.

A partir de ese momento, esta fiesta otoñal fue celebrándose cada vez más hasta que se convirtió en una auténtica tradición. Sin embargo, esta festividad no tuvo una fecha exacta hasta 1941, cuando El Congreso de Estados Unidos estableció su celebración oficial el cuarto mes de noviembre.

 

¿Por qué se come pavo?

La mayor parte de las personas en EEUU celebran esta fiesta con reuniones familiares en las que se prepara un gran banquete, donde el protagonista siempre es un gran pavo relleno asado. Aunque es la comida típica de esta festividad, no se come porque en la primera cena de Acción de Gracias que celebraron los colonos y los nativos americanos hubiera pavo, ya que no se sabe a ciencia cierta qué alimentos comieron exactamente. El pavo se impuso en esta fiesta por razones prácticas: por su tamaño, un pavo basta para alimentar a grandes familias y, además, era un ave que se criaba directamente para su consumo, a diferencia de las vacas o las gallinas, que generaban leche y huevos y convenía conservarlas.

¿Quieres saber cómo cocinar el pavo relleno de la forma tradicional americana? Toma nota que te lo contamos:

Comenzaremos preparando el relleno del pavo: partimos en juliana 2 cebollas, 4 zanahorias y 2 calabacines y los ponemos a sofreír en una sartén con aceite de oliva. Cuando la verdura esté casi dorada, añadimos 2 manzanas partidas en trozos pequeños. Una vez esté todo bien cocinado, reservamos.

Para que el pavo nos quede bien jugoso, antes de meterlo a hornear lo untaremos con aceite de oliva y lo salpimentaremos, tanto el interior como el exterior. A continuación, metemos el relleno que hemos reservado dentro del pavo y le forramos la punta de las patas con papel de aluminio para que no se quemen. Lo colocamos en la bandeja del horno y lo horneamos a 175⁰C durante 2 horas y media. Tras dos horas, colocamos una hoja de papel de aluminio sobre la pechuga para que no se queme demasiado. Una vez pasadas las dos horas y media… ¡listo!

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